Después del viaje a Rio Gallegos, volvimos con ansias de empezar a trabajar. Aprovechamos la cocina de la casa que nos fue designada y cocinamos algunas coss dulces y panes rellenos. Los salimos a vender, viento en contra, en la fiesta nacional del trekking. El domingo siguiente hicimos un locro. Haciendo se aprende, porque era la primera vez que haciamos locro y salio buenisimo. Algunos vinieron a ocmprarnos a nuestra cede (que por ahora es donde va a ser el jardín) y otros fuimos a venderles a sus casas, cacerola y cucharon en mano.
¡Gracias a todos los que colaboraron!